domingo, 10 de julio de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO . VII. De la crisis.
Cualquier diccionario describe el concepto de crisis como una grave alteración del curso regular y esperado de los acontecimientos; cualquier perturbación del hábito o costumbre que requiera atención racional por parte del individuo o del grupo a fin de restablecer el equilibrio perturbado. 
Las criisis sociales , al estilo de la que experimentamos en nuestro país, se desarrollan y llegan a alcanzar un punto en que los cambios son inminentes e inevitables.
La palabra crisis se origina en el griego "krinein", que significa juzgar. Y, en efecto, la crisis se caracteriza también porque, aparte de lo que ocurre en el terreno objetivo, de los hechos, se presenta una reacción por parte del hombre, una reacción subjetiva. Así, en la crisis ocurre un cuestionamiento general realizado acerca del estado de cosas, situación, procedimientos, etc. La crisis manifiesta un estado de insatisfacción y repudio que se manifiesta en forma de crítica, en un análisis, en un juicio de valor negativo que se expresa sobre un gobierno o un régimen, por ejemplo. Esto ocurre cuando las condiciones objetivas que caracterizan el estado de cosas, la situación, el gobierno o régimen son de tal naturaleza aberrante que atentan contra la realización de los fines perseguidos por un grupo social determinado, por un pueblo, por una sociedad.
El diputado oficialista Sanguino, se pregunta en la AN ¿Cuál crisis?, en momentos en que se debatía con datos, cifras, informaciones y análisis por parte de la oposición, la grave instancia que atraviesa Venezuela. El Vice presidente Aristóbulo, en su mensaje, nos ofrece una Venezuela de ensueño, idílica, sin problemas. Estos tipos me hacen recordar al personaje de Voltaire en la novela Cándido, al Dr. Pangloss, quien afirmaba estar viviendo en el mejor de los mundos posibles.
No obstante, el jefe de ambos, el gran charlatán, unos días antes, en medio de una perorata vacía y con alusiones a la "economía productiva", a la "guerra económica" (cosas en las que nadie cree) había reconocido, muy a su pesar, que el país se debate en una crisis social de gran envergadura, única en nuestra historia. Las contradicciones son propias de los mentecatos.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO . VII. De la crisis.
Cualquier diccionario describe el concepto de crisis como una grave alteración del curso regular y esperado de los acontecimientos; cualquier perturbación del hábito o costumbre que requiera atención racional por parte del individuo o del grupo a fin de restablecer el equilibrio perturbado. 
Las criisis sociales , al estilo de la que experimentamos en nuestro país, se desarrollan y llegan a alcanzar un punto en que los cambios son inminentes e inevitables.
La palabra crisis se origina en el griego "krinein", que significa juzgar. Y, en efecto, la crisis se caracteriza también porque, aparte de lo que ocurre en el terreno objetivo, de los hechos, se presenta una reacción por parte del hombre, una reacción subjetiva. Así, en la crisis ocurre un cuestionamiento general realizado acerca del estado de cosas, situación, procedimientos, etc. La crisis manifiesta un estado de insatisfacción y repudio que se manifiesta en forma de crítica, en un análisis, en un juicio de valor negativo que se expresa sobre un gobierno o un régimen, por ejemplo. Esto ocurre cuando las condiciones objetivas que caracterizan el estado de cosas, la situación, el gobierno o régimen son de tal naturaleza aberrante que atentan contra la realización de los fines perseguidos por un grupo social determinado, por un pueblo, por una sociedad.
El diputado oficialista Sanguino, se pregunta en la AN ¿Cuál crisis?, en momentos en que se debatía con datos, cifras, informaciones y análisis por parte de la oposición, la grave instancia que atraviesa Venezuela. El Vice presidente Aristóbulo, en su mensaje, nos ofrece una Venezuela de ensueño, idílica, sin problemas. Estos tipos me hacen recordar al personaje de Voltaire en la novela Cándido, al Dr. Pangloss, quien afirmaba estar viviendo en el mejor de los mundos posibles.
No obstante, el jefe de ambos, el gran charlatán, unos días antes, en medio de una perorata vacía y con alusiones a la "economía productiva", a la "guerra económica" (cosas en las que nadie cree) había reconocido, muy a su pesar, que el país se debate en una crisis social de gran envergadura, única en nuestra historia. Las contradicciones son propias de los mentecatos.
EL ENTIERRO MALANDRO.
                        (Réquiem para  delincuentes difuntos)


1. Las costumbres y ritos funerarios  parecen ser tan antiguos como la humanidad misma. De hecho, se afirma que el paso de la animalidad a la humanidad está marcado por el inicio de las actividades funerarias, evento  que indicaría la aparición en el ser humano de la noción de trascendencia.

 2. En nuestro país, y desde hace aproximadamente dos décadas, se  hizo visible una nueva forma de rendir tributo a los muertos,  muy especialmente en los barrios que circundan a la  ciudad de Caracas; hoy en día esa práctica está presente en todas las barriadas de Venezuela. Quizás no pueda precisarse ni el sitio ni la fecha exacta de   aparición de estas nuevas ceremonias, pero lo cierto es que ya se ha convertido en un lugar común hablar de ellas mencionándolas como “entierros malandros”. Estos entierros malandros se caracterizan por una ruptura con la liturgia cristiana que distinguía los entierros en las zonas populares y su substitución por formas agresivas, violentas y ruidosas, donde se hace demostración de fuerza por parte de los participantes a la vez que se pone de manifiesto la impunidad que hoy en día campea en Venezuela.

3. En relación con la palabra malandro, ésta ha sido aceptada, naturalizada por el uso, y el DRAE en su última edición la registra con el significado de delincuente,  razón por la cual  la palabra en sí tiene contenido peyorativo y hasta estigmatizante.  No obstante, la palabra malandro se usa en nuestro país con entera liberalidad y hasta los propios aludidos (es decir, los calificados como malandros) la aceptan  como parte de su identidad.  Vale aquí recordar,  las afirmaciones de Edwin Lemert (1972)  en el sentido de que el etiquetamiento provoca que quien lo recibe organice la percepción de sí mismo asumiendo la nueva definición que los demás dan de él. Para mayor abundamiento, recordemos que en el Culto de María Lionza se acepta una así llamada Corte Malandra, que estaría compuesta por el espíritu de aquellos delincuentes que en vida se destacaron en la actividad hamponil y eran devotos de la Reina. Recientemente han aparecido publicaciones donde los autores utilizan la palabra malandro casi como una categoría social (Predazzini y  Sanchez, 2001; Moreno, 2009)

4. Los rituales funerarios están concebidos como ceremonias comunitarias, colectivas, realizadas para enfrentar la transición que se opera de la vida a la  muerte por el fallecimiento de uno de sus miembros (Torres, Deli; 2009:107). El entierro de un malandro, en general, encaja en esta definición de Torres, pues es una acción en la que intervienen familiares, amigos y relacionados del muerto, pero de una forma que se aparta radicalmente del entierro tradicional, como afirmamos antes (en  2).  El alcohol, las drogas, el fuego de las armas y la música popular, así como algunos performances en los cuales los participantes involucran al cadáver,  además del ruido de las motocicletas, la interrupción del tránsito en el recorrido del cortejo hacia el cementerio, las paradas en el medio de autopistas y calles para “rendir tributo “ al fallecido y, de paso, atracar a los choferes atrapados en el tráfico,  caracterizan, en el plano de los hechos visibles a este entierro.
5.De acuerdo con observaciones directas realizadas en ocasión de cuatro entierros malandros (1) y luego de inquirir entre los asistentes, concluimos en que la aparatosa ceremonia se realiza con la finalidad de asegurar el arribo del fallecido a un “paraíso” malandro; esto es, un espacio trascendente donde el alma del malandro se regocijará eternamente en medio de fiestas, mujeres y alcohol, sin las presiones  y urgencias de la vida terrena.  Esta concepción recuerda, muy a la ligera, las huríes islámicas y el Walhalla de la mitología nórdica. Casualmente, el malandro no es considerado por sus pares, amigos y familiares como un delincuente, sino como un guerrero, como alguien que vivió expuesto al riesgo, a la violencia, utilizando la violencia para acceder a la posesión de bienes materiales que le fueron negados por una sociedad intrínsecamente injusta. El trabajo auténtico y legítimo para el malandro lo constituye la acción hamponil- el robo, el secuestro, el tráfico de estupefacientes- , que le coloca en posición de acceder a una  riqueza que, de por sí, es  abundante, pero que está muy mal repartida y acaparada por unos pocos explotadores que se dan la gran vida mientras él, miembro del pueblo humilde, está condenado a vivir en tugurios, en los socavones de la pobreza y la marginalidad, ejerciendo, eventualmente, algún empleo bajo y servil o en la informalidad. Así, cuando el malandro roba o asalta, según esta concepción, lo que hace es “rescatar de las manos impuras del explotador algo que  es restituido a las manos del pueblo”. Aquí pareciera reflejarse la prédica obsesiva de la revancha contra los abusos (supuestos o reales)  cometidos por un explotador fantasmal y recurrente, que,  remontándose en el pretérito, enlazaría nuestro tiempo hasta con el régimen colonial.

6. El malandro muere en su ley. O matando en un cruce de fuego, ya sea con la policía o una banda rival, o víctima de un ajuste de cuentas, de la vendetta propiciada por el cable pela´o; pero debe morir a bala, que es lo único honroso para un guerrero malandro (el malandro es el que tiene bolas / aunque no tenga pistolas, dice la letra de un rap). Morir de otra forma quizás no comportaría la realización de actos de reverencia ni homenajes. Su muerte de auténtico guerrero, casi siempre a edad temprana, pues como dice el malandro al referirse a sí mismo “no nacimos pa´ semilla”,  da lugar a una auténtica rebelión del barrio, a la liberación de fuerzas y pulsiones que junto con el verdadero dolor, parecen siempre estar engatilladas, agazapadas, replegadas en el  interior del barrio. La insatisfacción, el resentimiento  y el desprecio contra las normas y el orden simbólico (2) que preside la vida social  se expresan en la estridencia de la música que en forma  ambivalente, turbia, celebran a la vez que lamentan  la ida del malandro.  La danza tremendista, gimnástica  y contorsionada del rapero constituye, en sí misma, una trasgresión de la formalidad aceptada por la sociedad global en la ocasión de un sepelio. Las ráfagas, el estruendo de las armas automáticas, se erigen en un desafío a la sociedad, al Estado, a las fuerzas del orden que contemplan impotentes unas descargas al aire que evocan los sepelios de los fundamentalistas islámicos caídos en acción.

7. Generalmente, la funeraria es rechazada. El muerto debe recoger sus pasos. Debe llevarse en sus pupilas opacadas por la muerte una última visión de su gente, de los lugares de sus andanzas, de su querencia. Debe marcharse confortado, no tanto por el llanto estridente de sus deudos, sino por la algarabía dolida y desmesurada de sus convives, de sus panas y compinches, de sus jevas y sus cuaimas, de sus pures y sus cuchos; debe partir en la convicción de que deja tras de sí a quienes siempre aprobaron  su conducta  aparatosa. Debe redisfrutar todo aquello que en vida le agradaba. El entierro del malandro legitima  a posteriori  la irregularidad  de su actuación en vida. Es una adhesión  activa y militante que, de igual manera, reafirma la convicción del barrio y religa al muerto con el pasado, con el presente y el futuro de su comunidad. Todo en medio de la droga, del vallenato, el rap y el  tiroteo en el que participan, accionando armas de diverso calibre y modelo, los hombres, mujeres y niños, unidos en una lealtad  sin esguinces.
  
8. Hay dolor en el barrio porque resulta doloroso enterrar a aquellos a quienes se quiere o que están unidos a nosotros con los férreos lazos de la pertenencia. En el duelo normal  el doliente niega la muerte del deudo, como primera reacción, siendo substituida ésta reacción  por un estado psíquico de aflicción y, en muchos casos, de búsqueda de culpables. En el barrio, cuanto la realidad se impone, luego de la constatación de la muerte traumática y violenta de uno de sus miembros,    la descarga de violencia parece sustituir a la depresión individual y a la autocompasión para desembocar en la búsqueda de una embriaguez, de una catarsis que permita olvidar, deslastrarse del peso muerto que se siente en los corazones por la muerte del amigo o del pariente querido. El dolor es un estado enmascarado en la aparente alegría  y en la feroz ambivalencia: deslastrarse del objeto amado  y conservarlo a la vez. Hay un rechazo del yo conciente al deseo- imposible de cumplir- de conservar aquel objeto perdido. El barrio se siente empobrecido con la muerte de su deudo: “ya las cosas no serán igual sin él”. La nostalgia dolorosa oculta un sentimiento de culpa por no haber podido impedir, de alguna manera, aunque fuese fantasiosa, el evento mortal; también,  quizás, el remordimiento  causado por la sensación obscura de que  las relaciones con el difunto pudieron haber sido más cálidas y hasta normales, ajenas a esa tirantez existente en todo proceso conflictual donde se perfilan los liderazgos. De allí la rabia. De allí la disposición de atropellar toda norma, en una acción de venganza fantasiosa contra el enemigo inasible que es la muerte. La venganza real, dirigida a un objeto más terrenal, vendrá después. 

9. El muerto es elevado a la categoría de persona ejemplar, digno de ser recordado en la recreación del entorno  y las circunstancias violentas y disipadas en que vivió. Es una ratificación de que su conducta modélica persistirá entre los suyos. A todo esto, el cadáver es incorporado al evento colectivo; a veces el ataúd es colocado en medio de la calle de su casa, para que allí esté en medio de la juerga ritual; otras veces es extraído de la urna, sentado en una silla y, desde allí, presidirá el evento, que por tal hecho afecta rasgos de performance macabro; se le colocará en sus manos un vaso de licor o un cigarrillo entre sus labios exangües. Otras veces, si el difunto disfrutaba del dominó, se le sentará en uno de los puestos de la “cruz” de la mesa de dominó y participará vicariamente, ayudado por alguien colocado detrás, en este juego de salón  realizado al aire libre.


10. La motocicleta es el caballo de guerra del malandro.  Utilizada en actividades lícitas  originalmente, ha devenido, además, en instrumento eficaz en el narcotráfico, el sicariato y todo tipo de actividad delictiva. Y ello por su versatilidad: velocidad, desplazamiento seguro, comodidad, bajo consumo de combustibles y autonomía comprobados.  En raudos enjambres escoltan  el féretro, ya vaya este a pie o en la carroza fúnebre. Llegado cierto momento, interrumpen el tráfico en la autopista, rodean al féretro que ha sido sacado de la carroza y, a una señal, ponen el motor de la motocicleta en neutro y aceleran al  máximo para producir un estrépito ensordecedor y una humareda azulada que cubre todo objeto en media cuadra a la redonda. Entretanto, los choferes  atrapados en el embotellamiento son despojados de relojes, celulares y dinero por un grupo de motorizados que no se unió al círculo de ruido y humo.  La motocicleta tiene un papel crucial en el entierro malandro. Su constante ir y venir constituye un motto perpetuo, manifestación de vida bullente que escolta a la muerte. La motocicleta integra un ejército, una guardia de corps  que asegura la incolumidad del difunto y sus deudos ante cualquier asechanza. De allí que cada motocicleta, además del tripulante, carga uno más en la parrilla, con frecuencia portador de un arma larga.
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11. Las influencias que inciden en este ritual son variables. Básicamente  el enterramiento, como práctica cristiana inmemorial, excluye, en el caso del entierro malandro, la participación de oficiantes religiosos. Probablemente la madre y algunos miembros mayores de la familia recen el rosario antes de entregar el cuerpo a la tribu maleva. La descarga de armas automáticas nos trae la imagen, como ya se dijo, del sepelio tumultuoso del terrorista o el combatiente islámico abatidos, influencia que probablemente se haya infiltrado a través de la televisión en su cobertura de los conflictos del Medio Oriente, asimilándose aquellas imágenes terribles al hecho de la muerte de nuestros malandros, elevados así, analógicamente, a la categoría de combatientes contra un establisment  inconscientemente compartido.

12. Es claro, además,  el mensaje que se envía al resto de la sociedad: en nuestro territorio imperan las normas y leyes nuestras, creadas y vividas por nosotros; nuestro grupo no acepta las normas ridículas que el resto practica. El rechazo a la legalidad y la normativa de la sociedad global, la trasgresión de conductas y procedimientos largamente sancionados por el uso y la ley, implican una ruptura en un punto nodal de la cultura; implican  la emergencia de una vía alterna a la de la sociedad global que ya se había puesto de manifiesto en la  vida transgresora  del malandro. Su entierro, la ritualidad amenazadora y sórdida del mismo, no es más que la ratificación, por parte de quienes le sobreviven,  de un camino contrario, sin arrepentimientos ni expiaciones,  al del resto de la sociedad.

13. La aceptación de la muerte del malandro, ya sea por causa de un ajuste de cuentas o un enfrentamiento, no es difícil, a la larga,  entre quienes viven en el filo de la ilegalidad y en la atmósfera de violencia del barrio, que muchas veces es zona de guerra. Quienes ven la luz y aceptan la “vida malandra”, aceptando la denominación estigmatizante  y convirtiéndola en señal de identidad están convencidos de que la brevedad es el signo que afectará a sus vidas. No de otra forma puede vivirse en esos bolsones de inseguridad e ingobernabilidad en que se han convertido nuestros barrios populares, dominados por bandas y pandillas  que se reparten su intrincada geografía En Venezuela existen “bolsones de ingobernabilidad” , ya sea porque no hay presencia activa y responsable del Estado y el vacío es ocupado por el hampa (empoderamiento de los malandros) o porque, habiendo presencia del Estado, ésta no es activa ni responsable, razón por la cual –igualmente-, el poder es ejercido por los malandros. Al respecto debe recordarse que el “vacío de poder” no existe; éste siempre será ocupado por algo o por alguien (hablar en nuestros barrios de nobodies land es absolutamente erróneo.). Parece ser que la necesidad de orden, cualquier orden, aun un orden regido por malandros, dentro de una racionalidad malandra, siempre será preferible al desconcierto del caos. Y mientras el instrumento de socialización e identificación  en los barrios sea la banda o la pandilla, la violencia en los barrios no podrá ser derrotada. Al decir banda se incluye a los llamados “colectivos”, organizaciones del hampa parapolítica organizadas sobre la base del resentimiento glorificado como lucha de clases.

14. El entierro de los malandros  aquí descrito, como práctica social, sólo puede existir en un país profundamente desorganizado, signado por la anomia. Anomia significa ausencia de normas,  pero también significa incapacidad de estas normas para  imponerse eficazmente. Nuestra anomia no es de reciente data, y podríamos remontarnos al Caracazo, por ejemplo, para determinar un punto de arranque de nuestra anomia, de la ruptura de nuestro orden simbólico. Eso es cierto, pero también es cierto que,  a 24 años de aquel evento, los Gobiernos subsecuentes no han realizado ningún esfuerzo para restituir el orden fracturado. Antes por el contrario, los hechos indican que, especialmente en los últimos tiempos, el régimen imperante  ha escogido un camino diametralmente opuesto a ese fin. No carecemos de normas ni de leyes; antes por el contrario, la abundosidad de la legislación en Venezuela es tal, que difícilmente se encuentre una actividad, un espacio social  sobre el cual no se haya legislado en los últimos tiempos. Lo que ocurre es que, al margen de esa frondosidad legal, existe una desinstitucionalización que ha sido dirigida desde el poder con objeto de crear la anarquía y el caos y, así, crear las condiciones para lo que desde el poder se conceptúa como “una nueva y revolucionaria sociedad”.  Vale la pena anotar que, típicamente,  el malandro no es subversivo, no intenta copar el poder ni cambiar el status quo; en ese sentido no implica un peligro para el régimen, que ha demostrado poder coexistir amablemente con los bolsones de ilegalidad a que antes aludí. Hay quienes afirman que, antes por el contrario, la existencia de una fracción de la sociedad dominada por el malandraje es funcional al régimen por el terror que impone.  El entierro de los malandros, el auge incontrolado de la criminalidad, la penetración a fondo del narco en el país, las invasiones solapadamente permitidas por el Estado, las “expropiaciones” (más bien despojo), son otras tantas rupturas con el orden legal y social, entre otras, que contribuyen a la profundización de la anomia, la anarquía y el caos.


                                          José Lira Barboza
                                           Maracaibo, marzo de  2012.

Notas.
1.- 17 de junio de 2005, Los Magallanes de Catia, Caracas;  13 de
 Septiembre de 2006, Barrio El Silencio, Maracaibo;  23 de mar-
 zo de 2008, Cementerio Jardines de la Chinita, Maracaibo;  20
  de agosto de 2009, Barrio El Despertar, oeste de Maracaibo.

2.- El Orden Simbólico, de acuerdo con Lacan, es lo que estructura el pensamiento. En unos casos es el lenguaje mismo, en otros casos es la Ley -No la ley de un Estado, sino el conjunto de costumbres, sentido  común y deberes sociales de una colectividad- que construye la matriz de nuestra experiencia. La autoridad del Padre (sea Dios, el Estado, la sociedad los padres,) es la fuerza que está tras ese Orden.


                                  BBIBLIOGRAFIA CITADA
1.   Lemert, Edwin (1951). Social Pathology.  N.Y. Mc Graw-Hill.

2.   Moreno, Alejandro.(2009). La violencia en los barrios de Petare, en Inseguridad y Violencia en Venezuela, comp. Roberto B. León y Alberto Camardiel, 292-315. Edit Alfa, Caracas.

3.   Predrazzini, I, y Magali Sánchez (2001). Malandros, Bandas y   
Niños de la Calle. Vadell Hnos. , Caracas.

4.   Torres, D. (2009). El Ritual La Tumba en el Estado Mérida,
Venezuela. Semióticas del Rito. Colección de Semiótica Latinoamericana No. 6 , 105-121, LUZ, Maracaibo.


     

martes, 5 de julio de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO 

XXI. El Poder y La Fuerza.


Cuando nos planteamos el problema del fundamento del Poder, surge inevitable la interrogante que se plantea San Agustín en :su Civitas Dei (La ciudad de Dios): "¿Sin la justicia qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones?", complementando la idea con esta su otra, penetrante pregunta: ¿y qué son las bandas de ladrones sino pequeños reinos?.
Es evidente que el poder no puede ser legitimado a partir de la exhibición o la aplicación exclusiva de la fuerza. Se requiere algo más y en ese requerimiento está envuelto lo axiológico; es decir, el poder no puede justificarse a sí mismo si no es sobre la base de la legitimidad, proviniendo ésta ultima -en los tiempos que corren- de las leyes, de la observancia de la normativa positiva que hace posible, no sólo el acceso al poder, sino el desempeño del mismo.
Y en algunos países, como el nuestro, donde la fuente primigenia de la legitimidad es el pueblo, sólo el pueblo, a través de una manifestación libre de su voluntad, puede decidir acerca de la legitimidad, no sólo del origen, sino también del desempeño del poder.
Y es precisamente el pueblo, a través del voto, en este caso, quien puede decidir si en el país el poder actúa al margen de la justicia y se trueca en banda de ladrones; es el pueblo quien puede decidir si el poder respeta las dimensiones que de la justicia se consideran propias en nuestros días: la dimensión social, la dimensión política y la dimensión económica. Y el pueblo, de acuerdo con la Ley Máxima, la Constitución, está facultado para realizar ese escrutinio a mitad del período de cualquier gobernante, por poderoso que el sea o por poderoso que se considere, a través del Referendum Revocatorio. Quienes intentan impedir el ejercicio de esa facultad con triquiñuelas o con ridículos cuan costosos despliegues castrenses, se colocan en el lugar de la arbitrariedad, de la prepotencia y pasan a ser dictadores despreciables (y desechables).
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. 

XX. ¿Díalogo? 


En su obra "Teoría de la Acción Comunicativa" Jürgen Habermas afirma que a la razón del frío cálculo subyace otra, inesperada y desconocida, que puede conducir al entendimiento entre los seres humanos. Habermas llama a esta razón oculta "razón comunicativa". Esa razón, debidamente utilizada en el diálogo, tendría como propósito específico llegar a acuerdos, adquirir compromisos sobre la base del respeto, del reconocimiento y el provecho mutuos.
Así, el diálogo sería actividad responsable y serena dirigida a encontrar coincidencias aceptables en el mundo de la vida.
En ese orden de ideas, diálogo no es convocatoria para tratar de ganar tiempo en medio de insulseces y engañifas; dialogo no es triquiñuela para embotar al contrario y oxigenarse en una confrontación. Diálogo exige buena voluntad y verdad.
A propósito de estas reflexiones, la visita a Venezuela de tres representantes de la burocracia internacional ( como les llamó Claudio Fermín acertadamente), no tiene otra finalidad que la de oxigenar al régimen de Maduro a través del fingimiento, del hacer que están haciendo para nada hacer. Y esa convicción arranca del examen de cada uno de los tres personajes (Zapatero, Fernández y Torrijos) que siempre estuvieron y han estado ligados al.presupuesto en dólares que tan dispendiosamente manejó Chávez para agasajar amigotes y granjearse. lealtades. Estos obscuros personajes de la picaresca política internacional , ligados a su vez con el armatoste estéril de UNASUR, sólo buscan distraer la atención de los venezolanos, aminorar la presión nacional sobre el régimen a través de la desmovilización de la protesta y desmembrar , también, la presión internacional, colocando las miradas del pueblo en una perspectiva diferente a la del Revocatorio que, de realizarse, sin dudas daría al traste con el régimen rojo..Creo que esa valiente mujer que es María Corina Machado expresó perfectamente, a través del twitter, la verdadera índole del propósito del mencionado trío
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. 

XIX. Lesa Humanidad.


El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional define el crimen contra la humanidad como "La comisión como parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil y con conocimiento de dicho ataque".
Es decir, la conducta generalizada propia de una política de terror contra una población civil, "no combatiente", especialmente utilizando grupos armados irregulares o no, desde el poder.
Los ataques deben ser sistemáticos, organizados y formar parte de un plan, de una política organizada, intencionada, dirigida al exterminio, la represión, el terror, amedrentamiento , exclusión y negación de derechos fundamentales de una población.
La creación en Venezuela de los así llamados "colectivos", organizados, entrenados y armados desde el poder, responden a una necesidad del régimen para mantener a raya a la población venezolana en su ansia de libertades, incurriendo en todos los delitos a que ya se hizo referencia.
El reciente atentado contra Jesús "Chúo Torrealba, Secretario General de la MUD, se inscribe, así, dentro de los parámetros que definen una política de crímenes de lesa humanidad, especialmente en lo que toca al hecho de ser Torrealba uno de los máximos representantes de una colectividad -la oposición venezolana- que ha sido víctima de frecuentes ataques desde el poder. Recuérdese que aparte del exterminio, el apartheid, los asesinatos, el encarcelamiento en violación a normas fundamentales del Derecho Internacional, la tortura, la persecución de una colectividad con identidad propia, con fines políticos, también constituye un crimen de lesa humanidad.
Estos crímenes son imprescriptibles, es decir, no están sujetos a extinción y pueden ser perseguidos en todo tiempo y lugar.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO.

 XVIII. Hambre.


El hambre puede conducir a la muerte, y los totalitarismo (los comunistas y los nazi-fascistas) emplean el hambre como un arma para aniquilar a sus adversarios.
El Siglo XX fue testigo del entronizamiento del Comunismo en la Unión Soviética y de las dos hambrunas que, una con Lenin y otra con Stalín, ocasionaron varios millones de muertos por inanición entre los opositores a sus políticas y, aún, entre sus partidarios.
En la China Comunista, en período del llamado Gran Salto Adelante Mao Tse Tung causó diez (10) millones de muertos entre los campesinos que se oponían a la colectivización. Murieron por hambre; murieron por oponerse a la política del Gran Líder.
Por su parte, los nazis no se quedaron atrás. Después de conquistar a Polonia, Hitler hizo concentrar a los judíos polacos en el Gran Guetto de Varsovia. Allí los encerró y les negó el alimento necesario hasta que la población comenzó a morir de hambre. Esta situación tuvo su epílogo el 19 de abril de 1943, día del comienzo de la insurrección del Guetto de Varsovia. Por supuesto, los judíos fueron derrotados, la población aniquilada y del Guetto no quedó piedra sobre piedra. Durante el período de hambruna, el pueblo judío había perdido fuerzas, estaba debilitado y sin esperanzas; mal armado y superado militarmente, no podía sino ser aniquilado...
Actualmente en nuestro país asistimos a una reedición de la política de hambre realizada por un régimen totalitario. Se pretende debilitar a la población adversa al régimen, razón por la cual los Consejos Comunales, en manos chavistas, proveen de alimentos sólo a la gente del PSUV. El plan es debilitar física y moralmente a los adversarios del régimen y así evitar cualquier rebelión, o controlarla rápida y´fácilmente para después perseguir y aniquilar a los restos rebeldes e imponer, ahora sí, la dictadura del comunismo de guerra, al mejor estilo de Fidel Castro en los 60...
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO

 XVII. Bloqueo.


La accion de bloquear consiste en entorpecer, en detener o interrumpir el curso normal de un proceso, de un procedimiento; consiste, asimismo, en inmovilizar una secuencia prevista interponiendo un obstáculo para evitar la realización deseada. Después de desconocer a los diputados del Estado Amazonas, el régimen del monigote de los castro ha venido bloqueando las iniciativas legislativas de la Asamblea Nacional, evitando la cristalización de leyes que contribuyan a producir un cambio en la situación actual del país; cambio deseado por la población y puesto de manifiesto en la votación del 6 de Diciembre de 2015.
Contra la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional se ha dispuesto toda una parafernalia dirigida a golpearla, descalificarla nacional e internacionalmente y, eventualmente, dejarla sin efecto; contra la Ley que devolvía a la Asamblea la autoridad constitucional sobre el Banco Central de Venezuela, el TSJ, clan de verdugos de la Democracia con togas, interpuso su veto; contra la Ley que establece el bono alimentario para las personas de la Tercera Edad, hay en marcha una conspiración del Ejecutivo para no hacerla efectiva. Últimamente, contra el propósito de la Asamblea de redactar una Ley sobre Referendos, el CNE, a través de una carta firmada por su adiposa presidenta, intenta desconocer el poder soberano de la representacion popular para legislar sobre esa materia.

Estoy absolutamente seguro de que en ningún momento se le permitirá a la Asamblea ejercer el poder que le dimos el 6 de diciembre Se intentara impedir la realización de cambios en forma legal, democrática y pacifica. 
El propósito es producir en el pueblo una frustración que lleve a la desilusión , de allí al desaliento, a la desorientación y, eventualmente, al rechazo a las convocatorias electorales; al desengaño y al escepticismo contra la Asamblea y los Partidos que la integran. Ello redundaría, eventualmente y de acuerdo con el pensar de la claque gobernante, en un triunfo del régimen, en el caso de un Referendo Revocatorio, consumando así su designio de permanecer en el poder a toda costa.
No obstante, cada día que pasa, cerrando las posibilidades de un cambio pacifico, se tensa mas una cuerda cuyo limite producirá una ruptura cuyas consecuencias seria mejor evitar.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO

XVI. El Enemigo.


De acuerdo con una definición del penalista Alberto Binder, la Política Criminal de un Estado es "el conjunto de los métodos por medio de los cuales el cuerpo social organiza las respuestas al fenómeno criminal" 
Dentro de los mecanismos que el Estado tiene para realizar la Política Criminal, el Derecho Penal ocupa un puesto de relevancia, ya que regula la aplicación del "ius puniendi", es decir, el Derecho a Castigar, teniendo dicho que, dentro de una política criminal modernamente diseñada, el Derecho Penal constituye la última herramienta a ser utilizada, y esto sólo cuando el resto de los mecanismos preventivos ha fracasado.
Pero cuando el Estado constituye al Derecho Penal en el principal y casi único medio para contener la delincuencia, fácilmente se cae en una grave distorsión, pues se dejan de lado las políticas preventivas para utilizar preferentemente el castigo.
En ese camino, se abandona la esencia del Derecho Penal y éste llega a ser considerado como la única herramienta para solucionar los conflictos sociales. Por ese camino,entonces, la legislación penal se desborda y el Estado crea un sinnúmero de leyes penales que, progresivamente, van demostrando su ineficacia. Y al lado de estas leyes se crean, asimismo, tipos y figuras delictivas nuevas, criminalizando cada vez más cualquier actividad que no sea del agrado del sector gobernante.

Ante la ineficacia de esta frondosidad legal, de la represión, y de la actividad protestataria que ocurre en cualquier sociedad en crisis, ocurre entonces la desviación de clasificar a la población en ciudadanos (los que apoyan al grupo gobernante y sus políticas) y enemigos. Surge así, entonces, el llamado Derecho Penal del Enemigo, caracterizado por la omisión en el tratamiento de los delitos, reales o presuntos, de los derechos de aquellos catalogados como enemigos. En cuanto a estos "enemigos", o se crean normas altamente represivas o se les aplica las leyes existentes en su máximo rigor, prescindiendo en el curso de los juicios de la observancia de los derechos de defensa, réplica, presentación de pruebas, etc. De igual manera, durante los juicios, el acusado (o el enemigo) es sometido a privaciones, vejaciones y humillaciones que, desde ese momento, ya constituyen en sí un castigo,una condena; condena ilegal, por supuesto, ya que los juicios legales excluyen ciertos tratamientos humillantes e infamantes.
Si lo aquí reseñado coincide con alguna realidad de Venezuela NO es mera casualidad.
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 XV. La Amnistia


YA TODOS SABEMOS QUÉ COSA ES LA AMNISTÍA. De una manera u otra, ya todos estamos informados de los objetivos políticos y humanitarios que persigue; sabemos también que el numeral 5 del Artículo 187 de la Constitución, le atribuye a la Asamblea Nacional la potestad de decretarla.
La ley de Amnistía y Reconciliación Nacional fue aprobada por la Asamblea Nacional recientemente, pero también sabemos que el régimen, como un todo, manifiesta una voluntad contraria a la entrada en vigencia de esa Ley de la República. Claro, el propósito de oponerse y la disposición de negarla en los hechos, está en relación directa con la ideología comunista, que divide a los pueblos y a las sociedades con la finalidad de, por medio de los que ellos llaman la lucha de clases, mantener un perpetuo esquema de enfrentamiento y división que les facilita mantenerse en el poder y oprimir a la sociedad entera; así también se impide que los venezolanos podamos acordar las salidas para las crisis que confrontamos..
Al mantener a unos venezolanos privados de libertad y de todo derecho, el régimen se está remachando en el poder, igualmente mantiene también, como una espada de Damocles, el miedo pendiendo de las cabezas de los venezolanos. .
Voluntariamente olvidan que muchos de los que hoy gobiernan fueron objeto del perdón desde el poder, que de eso trata la Ley de Amnistía, y quieren negarle ese derecho al perdón a los venezolanos que piensan distinto a los rojos.
Surge una pregunta. Si ellos afirman que con esa ley quedarán en libertad asesinos y maleantes, ¿cómo es que han puesto en libertad a innúmeros asesinos y maleantes por medio de las "Operaciones Cayapa" que la Iris Varela ha realizado en las cárceles, sin tomar en cuenta ni siquiera la opinión de los jueces de la causa de los liberados? y lo peor es que muchos de esos liberados, unos días después, han sido detenidos al cometer nuevos crímenes.
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XIV. El canje.


Como dantesco califica un periodista un hecho ocurrido en la cárcel de Uribana. Y dantesco es lo que causa horror o una fuerte impresión, vinculado siempre con lo obscuro de la muerte, con lo abominable, con lo espeluznante.
Y no de otra manera, por supuesto, pueden ser considerados los hechos ocurridos en ese antro que es el penal de Uribana. El 18 de marzo ocurrió allí un secuestro de varios funcionarios del penal, entre ellos unas trabajadoras sociales y un custodio. Este último fue asesinado con una explosión de C4, después de que los presos habían pasado cuatro días con sus rehenes, sin recibir alimentos de las autoridades ni de sus familiares. Cuando el cuerpo del custodio fue reclamado por sus familiares, los presos le exigieron al director del penal cierta cantidad de yuca y pollo a cambio del cuerpo del custodio.
Este hechos pone sobre el tapete, una vez más, la comprobación de que la sociedad venezolana corre por el plano inclinado de la degradación, de la negación de todo valor o de todo principio moral, político o social. Es el hecho de convertir el cuerpo de un semejante, presumiblemente inocente, en una mercancía , vale decir, en un bien intercambiable por otro; convertirlo, indirectamente, en alimento, colocando en nuestras mentes las oscuras prácticas del canibalismo; es el horror que está presente en el recuerdo fantasmático de la horda antropófaga. .
Este trueque, propuesto y ejecutado en Uribana, nos lleva, asimismo, a recordar que el Difunto consideraba el trueque como un mecanismo económico apropiado para el así llamado Socialismo del Siglo XXI.
Los linchamientos, los asesinatos masivos, la existencia de megabandas, la presencia del narco en diversos niveles de la sociedad venezolana, la impunidad, la radicalización de la exclusión, la sombra amenazante del hambre y, ahora, este trueque vil, revelan más que nunca que la sociedad venezolana va en picada, desde la civilización a la barbarie.
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XIII La exclusión (parte 2).
Ya me he referido, sumariamente, al concepto de exclusión, pero quisiera agregar algunos detalles que por razones de espacio no traté antes.
Las políticas de exclusión, como quedó claro, erigen fronteras entre los grupos humanos: los divide, por ejemplo, entre quienes están afuera y quienes están adentro; entre quienes están con el régimen y quienes no están con el régimen; separa a los del grupo "propio" a los del grupo "ajeno", estableciendo métodos para impedir que los "ajenos" permanezcan o entren al grupo de los "propios". La exclusión considera a algunos como "peligrosos" para la permanencia o estabilidad del régimen, razón por la cual los mantiene apartados de algunos derechos o facilidades: un cargo en el gobierno, por ejemplo, o una beca de estudio.
Uno de los mecanismos de la exclusión es la de crear organismos controlados directamente desde el poder (Consejos Comunales, por ejemplo) para así mantener a raya a los opositores. Esa es la razón por la cual los Consejos Comunales sólo pueden estar integrados por personas afectas al régimen, por chavistas. Y con la finalidad de premiar la lealtad de sus camaradas, electores y simpatizantes, se ha determinado que los alimentos básicos sean distribuidos sólo por los Consejos Comunales. Está el régimen consciente de que no en todas partes hay Consejos, pues en los barrios y urbanizaciones donde los chavistas escasean o no existen no hay Consejos Comunales. De esta manera, a la vez que premian a su gente y la separan cada día más del resto de la población no encuadrada en el chavismo, condenan al resto de la población -no chavista- a pasar penurias, hambre, necesidad. Este es un régimen hambreador.y se ha planteado su permanencia en el poder dominando por hambre a la oposición y a toda la población que no les apoye. Es el último recurso que les queda...
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XIII.La exclusión.


La exclusión, tomada en términos políticos, se refiere a la acción y al efecto de omitir el derecho de alguien o algunos y reservarlo para algún grupo privilegiado. En la exclusión se cierra la puerta a aquellos que no deben entrar a ciertos beneficios que sólo podrán disfrutar, por ejemplo, quienes apoyen al gobierno o al régimen de turno.
En la Venezuela chavista la exclusión comenzó muy pronto, desde el mismo momento, por ejemplo, en que se estableció el Control de Cambios, lo cual puso en las exclusivas manos del gobernante la entrega de dólares baratos (preferenciales) a quienes él quisiera...
Esta medida trató de ser disimulada con algunas "políticas" y sistemas de solicitud y entrega de dólares; pero nadie se llamó a engaños en relación con el propósito del Control de Cambios: favorecer a unos y perjudicar a otros, a quienes se les negó o dificultó la entrega de divisas.
Entre otras cosas, el Control de Cambios favoreció la corrupción de altos funcionarios, que sí tenían acceso a los dólares y perjudicó a empresas y negocios a quienes el régimen quería, simplemente, joder.
Otra medida del régimen que expuso su naturaleza excluyente, fue la Lista Tascón, que permitió al régimen excluir de beneficios y de la posibilidad de acceder a cargos públicos a numerosos sectores venezolanos. La Lista sigue en pie.
Pero la última medida -entre tantas- que merece ser calificada de excluyente, es la decisión de pasar a los Consejos Comunales la distribución de alimentos regulados a través de los llamados CLAP (Consejos Locales de Alimentación y Producción, aunque todos nos preguntamos qué producen, aparte de injusticia). Por esta medida se excluye a quienes no están registrados en esos Consejos, a la vez que pone en las manos de los alcaldes rojos la posibilidad de manipular directamente la distribución de alimentos entre aquellas poblaciones que les apoyan electoralmente, excluyendo a quienes no comulgan con el régimen. Esta medida, inconstitucional y alejada de toda norma de justicia, retrata a las claras un régimen abiertamente totalitario (La última muestra de la exclusión está constituida por el retiro de becas a estudiantes y la expulsión de sus trabajos a quienes firmaron o validaron sus firmas para el Referendo Revocatorio).
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 XII.Los linchamientos.


El linchamiento consiste en una acción de grupo dirigida a agredir a alguien de manera drástica hasta , eventualmente, causarle le muerte o graves lesiones; generalmente ocurre como acción de rechazo contra el delito cometido por el agredido. El nombre linchamiento posiblemente está ligado a la acción en el Salvaje Oeste de un juez muy severo, de apellido Lynch, que, apoyado en la población, llevó a la horca, sumariamente, a varios delincuentes. Hay quienes dicen que también puede estar relacionado con las acciones de un juez irlandés, también de apellido Lynch, que en su furor justiciero hasta hizo ahorcar a uno de sus hijos.
En todo caso, el linchamiento refiere a un acto ilegal: tomar la justicia en mano propia, especialmente por parte de turbas enardecidas, cansadas de la inacción de las autoridades o en estados de grave impunidad, como en el caso de Venezuela.
Ciertamente, el linchamiento, como acción de venganza popular y colectiva, parece estar substituyendo en nuestro país, en muchos casos, la acción de eso que llaman la justicia. . .
En los últimos tiempos, especialmente, de norte a sur y de este a oeste del territorio nacional, en busetas, colegios, mercados, estacionamientos, avenidas, etc. han ocurrido actos de linchamiento por parte de quienes toman venganza en los delincuentes sorprendidos in fraganti, con el saldo de varios muertos o de algunos gravemente lesionados por las golpizas que reciben de una población cansada de la acción del hampa, sin que el régimen acierte a poner en práctica alguna política de seguridad efectiva contra el atraco, el secuestro, el robo...a veces realizados por la propia policía u otro uniformado.
Cuando en una sociedad la justicia, la acción del Estado en la aplicación del derecho de castigar conforme a la ley (ius puniendi), es substituida por la acción colectiva de las turbas, estamos hundiéndonos irremisiblemente en el estado de la barbarie. Los gobernantes deben tomar debida nota de esta situación, pues las masas, en sus desbordes, pueden arrollar también a delincuentes de cuello blanco o que se sientan amparados por el poder. , .
REFLEXIONES SOBE EL OSCURANTISMO

 XI. Prefiguración o déjà vu..


La prefiguración es la representación que nos hacemos de algo que aún no ha sucedido, aunque todo apunta hacia su realización. El déjá vu, en cambio, es la sensación que experimentamos al pensar que ya hemos visto o vivido algo que, de pronto, se nos presenta vívidamente.
Esta reflexión me la produce la lectura de un artículo escrito por el periodista cubano, Juan Orlando Pérez, residenciado en Inglaterra, y quien pinta con tristes colores la realidad de su patria en estos momentos, después de un proceso deletéreo de más de medio siglo.
Afirma el periodista que Cuba es una nación fallida; y hace hincapié en lo de nación, pues en realidad no se está refiriendo al Estado cubano, a la estructura política y jurídica, se está refiriendo a la gente, a la población, al hombre cubano, El estado funciona dentro de los mínimos necesarios para mantener a la población dominada, rebajada, envilecida, sojuzgada, alimentada con lo mínimo para que no fallezca, pero sin esperanzas, sin rumbo ni futuro cierto; sin propósito ni dirección.
Este es un espejo para los venezolanos; en este momento es una prefiguración, una representación de lo que podremos llegar a ser en el futuro si no le ponemos coto inmediato a los filibusteros que copan el poder. Pero si permitimos que el proceso de deterioro continúe, más allá de ciertos límites, ese proceso será irreversible y, cuando recordemos a la Cuba actual o al artículo escrito por Juan Orlando Pérez, creeremos haber experimentado un dèjá vu
El artículo de Juan Orlando Pérez puede ser leído en una especie de blog cuyo nombre es "El Estornudo".
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. X.

 Cambio Cualitativo.


Hasta finales del año pasado yo mantenía una opinión en el sentido de que la Conferencia Episcopal, la MUD y diversos sectores del país pensante pecaban de ilusos. Y mantenía esa opinión porque esos ciudadanos se empeñaban en creer en la posibilidad de arribar a un diálogo con el régimen castro chavista. Alegaba yo, en mis solitarias reflexiones que en alguna oportunidad escribí, dos cosas fundamentales:1. El régimen castro chavista es incapaz de conversar con nadie que piense diferente porque ellos se creen el sujeto de una historia que está escrita y que marcaría el rumbo del mundo hacia el comunismo.2. y esto es consecuencia de lo primero: conversar (con la posibilidad de llegar a acuerdo y consensos) pondría en tela de juicio el papel "histórico" que se atribuyen. Es decir, significaría condicionar el curso de los acontecimientos; significaría la posibilidad de retroceder en el camino que, ineluctablemente, nos conduciría al comunismo; significaría la posibilidad de permitir al enemigo influir en esa misión sagrada de realizar la historia...Ese es el fecal pensamiento de estos turiferarios del castrismo, sedicentes marxistas de corbatas Luis Vuiton y zapatos Florsheim.
Hizo falta que la oposición obtuviera una clamorosa victoria en diciembre y que el régimen se blindara en el TSJ para que la gente decente comenzara a darse cuenta de que Maduro y su combo intentarán morir con las botas puestas. Posteriormente, ya en la Asamblea, la oposición negó la solicitud de Poderes Especiales (que eso es el Decreto de Emergencia) y, ante la trampa del TSJ, comprendió que la filosofía del régimen consiste en aquella frase de "après moi, le déluge" (después de mí el diluvio), que sintetiza su interés sólo en conservar el poder para ejercerlo irrestrictamente, convertirnos en esclavos y ellos disfrutar del sensualismo del poder; y, de no ser así, que todo se vaya al carajo.

El cambio cualitativo ocurrió entonces: la oposición (y en ella incluyo a todas las instituciones privadas, la CEV, las universidades, Colegios profesionales, academias, partidos, etc,) se dio cuenta de que no podía seguir deshojando la margarita y se decidió a quemar las naves: "hay que salir de Maduro. Hay que salir de Maduro y para ello la Constitución nos señala varias opciones. No renunciamos a ninguna y comenzaremos a ejecutarlas".
Quiero creer en ese propósito; quiero creer en que están convencidos de la necesidad de arremeter con el pueblo en la calle contra el régimen.
Quiero creer en eso. Necesito creer en algo. Creo que, muchos como yo, necesitan también creer en algo más. Muchos, como yo, sabemos que la Asamblea es un paso necesario, pero no el único ni el último.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO 
IX. De la estulticia. 
Un famoso humanista del Siglo XV, nacido en Holanda y conocido como Erasmo de Rotterdam, escribió una obra satírica, en la cual se refería a la estulticia, o a la estupidez, en términos cargados de gracejo pero profundamente analíticos sobre esa cualidad específica de los seres humanos.
La lectura de Erasmo no puede por menos de trasladarnos mentalmente a nuestro país, donde la estulticia preside todos y cada uno de los actos de los gobernantes, especialmente de aquél que aparece en la cúpula.
Ciertamente, el empeño en hablar de algo tan incierto, falso como la "guerra económica", que de existir, estaría siendo librada por el  régimen contra sí mismo, ya que ellos controlan las industrias, la mayor parte de la producción de alimentos, expropiaron más de tres millones de hectáreas en plena producción agrícola; controlan, asimismo, la comercialización y distribución de alimentos, el crédito, el financiamiento...y un largo etcétera, no demuestra sino la más crasa estulticia. .
Así, hablar de "guerra económica", más que un acto delirante; algo que parece producto de una alucinación, en realidad no es sino un torpe pretexto para engatusar a muchos venezolanos que aún creen en las pendejadas proferidas por los charlatanes del régimen.
Y es una manifestación de estulticia porque demuestra la incapacidad de quien (es) gobierna (n) para escurrir el bulto justificando de otra manera su fracaso estruendoso en el poder.
Veamos otras manifestaciones de estulticia: La alabanza a sí mismo, según 
Erasmo, es la mayor de las tonterías. En ello incurre el charlatán máximo cada vez que se refiere a sí mismo como "el Presidente obrero", tratando de meter el cuento de que los obreros, por el hecho de serlo, constituirían un paradigma fuera de toda sospecha o un dechado de virtudes. Pero hace bien en alabarse a sí mismo quien no encuentra a otro que lo haga; aunque alrededor del charlatán merodea una cáfila de aduladores y jalabolas, con manos aplaudidoras, que constantemente le ensalzan. 
La estulticia se manifiesta también en la pereza para trabajar, convenientemente oculta tras cada cadena que consume gran cantidad de tiempo que otro, con algo de inteligencia, dedicaría a resolver efectivamente los problemas nacionales. El resto del tiempo, además de consumirse en la molicie de quien está incapacitado para producir, transcurre entre reacciones demenciales y paranoicas ante las "agresiones del Imperio", donde los asnos con piel de león rugen su retórica mediocre y errática. 
Hay, además, una gran incapacidad para mirarse a sí mismos; de poder hacerlo, quizás el honor (?) y la convicción de su propia incapacidad, sugeriría una renuncia honrosa..
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. 

VIII. La Salvación Nacional.


En términos políticos la salvación se refriere a la superación de un régimen o de un gobierno que resulta indeseable y perjudicial para la población de un país. Se refiere al hecho de echar a un lado a un grupo enquistado en el poder y que pisotea los más elementales derechos del pueblo, desconociendo la constitución, las leyes y la ética de gobernar. Significa derrotar a quienes ejercen el poder con el propósito único de mantener una situación en la cual unos se enriquecen obscenamente mientras el resto, la mayoría de la población, hace colas infinitas para poder mal alimentarse, por ejemplo; significa sacar del poder a los grupos que facilitan y se benefician de la existencia de pranes, bandas armadas y hampa en general; significa sacar del poder a los grupos de narcotraficantes, corruptos y ladrones de los dineros públicos; significa excluir del poder a los perseguidores y verdugos Y se emplea el término salvación porque mantener a ese grupo en el poder significaría prolongar una situación de crisis, de iniquidad, de injusticia y, además, el peligro de que la situación desemboque en una lucha fratricida y hunda al país en el abismo insondable de la guerra civil.
La Salvación Nacional requiere un amplísimo consenso, una unidad de todas las fuerzas vivas, de todas las instituciones políticas, académicas, religiosas, económicas, estudiantiles, intelectuales, sindicales y militares no comprometidos con los tiranos para substituir en el poder, por medio de un grupo representativo, a quienes hoy tiranizan a la Patria. Un movimiento de Salvación Nacional no sólo debe ser un acuerdo cupular, sino que debe expresarse en acciones multitudinarias de calle para presionar a los gobernantes corruptos y así obtener su derrota; debe expresarse en la calle para animar a los tibios y medrosos, así como decidir a los irresolutos a dar el paso hacia la victoria.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. 

VI. De la Barbarie.


En una famosa obra, Federico Engels, quien junto con Marx es considerado padre del Socialismo "científico", establece a la Barbarie como un periodo histórico común a toda la humanidad.
El Salvajismo, según Engels, precedería en el tiempo a la Barbarie, siendo aquél caracterizado por la existencia de un hombre que vivía de la recolección y que apenas desarrollo el habla. Ya en la Barbarie, se habría comenzado la domesticación y cría de animales, así como el cultivo de plantas. La invención del alfabeto habría dado paso a la civilización.
En lo brevemente reseñado,me estoy refiriendo a la Barbarie desde el punto de vista histórico, antropológico, cultural. Pero mi propósito es el de referirme a la Barbarie como hecho moral, lo cual, quizás, en el fondo no este tan alejado del primero como podría suponerse.
Y aquí quiero hacer otra referencia, esta vez a Michel Harry, quien afirma en su libro "La Barbarie" lo siguiente: "Llamo practica de la barbarie a todos los modos de vida en que esta se realiza de una forma tosca, zafia, rudimentaria -inculta, precisamente-, opuesta a las formas elaboradas que no son sólo religión, arte, saber racional, sino que se encuentra en todos los planos de la actividad humana". Por supuesto, este texto de Harry me induce, en un ejercicio de inevitable ampliación, a considerar la Barbarie como un estado impropio del ser humano; un estado de desconocimiento de Derechos Humanos, de atropello, de vejamen, de humillación colectiva, de irrespeto a la dignidad humana; un estado de alienación y adocenamiento. Cualquier coincidencia con nuestro actual estado de cosas no es, precisamente, una casualidad.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. V. La malignidad.
Todos tenemos una idea, al menos intuitiva, de lo que es la malignidad; asimismo, todos tenemos una idea, una noción de lo que la moral es.
A propósito de ello, sin embargo, brevemente me referiré al significado de la expresión malignidad. Los diccionarios definen a la malignidad como la naturaleza dañina, perniciosa o perjudicial. que está presente en alguna cosa o en algún ser. Y es de tal índole la idea de malignidad que ella es utilizada para referirse a la gravedad de una enfermedad, especialmente cuando se trata de un tumor canceroso, por ejemplo. La malignidad evoca también las ideas de perversión y perversidad. Ahora bien, esta breve .digresión me permitirá, sin más preámbulos, referirme a la malignidad en acto, o sea, a ciertos actos de malignidad que todos hemos presenciado y que quizás todos recordemos. Así, son actos de malignidad pura los que siguen:
La siembra de odio y del miedo (a través de la retórica del
régimen sobre la lucha de clases y el insulto y la amenaza
permanentes).
La descalificación y la creación del estigma (para destruir al así
llamado enemigo)
La Corrupción (que carcome las fibras morales de la nación)
La Entrega del país a Cuba (que nos hace esclavos de una
voluntad tiránica y exógena. cuyo significado es la Traición a la
Patria).
La Persecución (El caso de la Dra. Afiuni, que además es una 
manifestación de misoginia).
La Impiedad (el martirio de Franklin Brito)
La impunidad (de acuerdo con cifras oficiales, más del 95%)
La Manipulación de los pobres (por medio del soborno
permanente)
La Humillación de la población en general (las colas, el número
en los antebrazos, la matraca)
La lenidad con el crimen (la colaboración con las FARC, las FLB,
el ELN y las narco bandas)
La Tortura (los presos en "La Tumba") 
Los tratos infamantes (el tratamiento a Leopoldo López , a Lilian
Tintori y a la madre de Leopoldo)
La Mentira (La fecha del deceso del difunto) 
La perfidia (la manipulación de la nacionalidad de quien te conté)