REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO.
XVIII. Hambre.
El hambre puede conducir a la muerte, y los totalitarismo (los comunistas y los nazi-fascistas) emplean el hambre como un arma para aniquilar a sus adversarios.
El Siglo XX fue testigo del entronizamiento del Comunismo en la Unión Soviética y de las dos hambrunas que, una con Lenin y otra con Stalín, ocasionaron varios millones de muertos por inanición entre los opositores a sus políticas y, aún, entre sus partidarios.
En la China Comunista, en período del llamado Gran Salto Adelante Mao Tse Tung causó diez (10) millones de muertos entre los campesinos que se oponían a la colectivización. Murieron por hambre; murieron por oponerse a la política del Gran Líder.
Por su parte, los nazis no se quedaron atrás. Después de conquistar a Polonia, Hitler hizo concentrar a los judíos polacos en el Gran Guetto de Varsovia. Allí los encerró y les negó el alimento necesario hasta que la población comenzó a morir de hambre. Esta situación tuvo su epílogo el 19 de abril de 1943, día del comienzo de la insurrección del Guetto de Varsovia. Por supuesto, los judíos fueron derrotados, la población aniquilada y del Guetto no quedó piedra sobre piedra. Durante el período de hambruna, el pueblo judío había perdido fuerzas, estaba debilitado y sin esperanzas; mal armado y superado militarmente, no podía sino ser aniquilado...
Actualmente en nuestro país asistimos a una reedición de la política de hambre realizada por un régimen totalitario. Se pretende debilitar a la población adversa al régimen, razón por la cual los Consejos Comunales, en manos chavistas, proveen de alimentos sólo a la gente del PSUV. El plan es debilitar física y moralmente a los adversarios del régimen y así evitar cualquier rebelión, o controlarla rápida y´fácilmente para después perseguir y aniquilar a los restos rebeldes e imponer, ahora sí, la dictadura del comunismo de guerra, al mejor estilo de Fidel Castro en los 60...
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