martes, 5 de julio de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO 
IX. De la estulticia. 
Un famoso humanista del Siglo XV, nacido en Holanda y conocido como Erasmo de Rotterdam, escribió una obra satírica, en la cual se refería a la estulticia, o a la estupidez, en términos cargados de gracejo pero profundamente analíticos sobre esa cualidad específica de los seres humanos.
La lectura de Erasmo no puede por menos de trasladarnos mentalmente a nuestro país, donde la estulticia preside todos y cada uno de los actos de los gobernantes, especialmente de aquél que aparece en la cúpula.
Ciertamente, el empeño en hablar de algo tan incierto, falso como la "guerra económica", que de existir, estaría siendo librada por el  régimen contra sí mismo, ya que ellos controlan las industrias, la mayor parte de la producción de alimentos, expropiaron más de tres millones de hectáreas en plena producción agrícola; controlan, asimismo, la comercialización y distribución de alimentos, el crédito, el financiamiento...y un largo etcétera, no demuestra sino la más crasa estulticia. .
Así, hablar de "guerra económica", más que un acto delirante; algo que parece producto de una alucinación, en realidad no es sino un torpe pretexto para engatusar a muchos venezolanos que aún creen en las pendejadas proferidas por los charlatanes del régimen.
Y es una manifestación de estulticia porque demuestra la incapacidad de quien (es) gobierna (n) para escurrir el bulto justificando de otra manera su fracaso estruendoso en el poder.
Veamos otras manifestaciones de estulticia: La alabanza a sí mismo, según 
Erasmo, es la mayor de las tonterías. En ello incurre el charlatán máximo cada vez que se refiere a sí mismo como "el Presidente obrero", tratando de meter el cuento de que los obreros, por el hecho de serlo, constituirían un paradigma fuera de toda sospecha o un dechado de virtudes. Pero hace bien en alabarse a sí mismo quien no encuentra a otro que lo haga; aunque alrededor del charlatán merodea una cáfila de aduladores y jalabolas, con manos aplaudidoras, que constantemente le ensalzan. 
La estulticia se manifiesta también en la pereza para trabajar, convenientemente oculta tras cada cadena que consume gran cantidad de tiempo que otro, con algo de inteligencia, dedicaría a resolver efectivamente los problemas nacionales. El resto del tiempo, además de consumirse en la molicie de quien está incapacitado para producir, transcurre entre reacciones demenciales y paranoicas ante las "agresiones del Imperio", donde los asnos con piel de león rugen su retórica mediocre y errática. 
Hay, además, una gran incapacidad para mirarse a sí mismos; de poder hacerlo, quizás el honor (?) y la convicción de su propia incapacidad, sugeriría una renuncia honrosa..

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