martes, 5 de julio de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. 

VIII. La Salvación Nacional.


En términos políticos la salvación se refriere a la superación de un régimen o de un gobierno que resulta indeseable y perjudicial para la población de un país. Se refiere al hecho de echar a un lado a un grupo enquistado en el poder y que pisotea los más elementales derechos del pueblo, desconociendo la constitución, las leyes y la ética de gobernar. Significa derrotar a quienes ejercen el poder con el propósito único de mantener una situación en la cual unos se enriquecen obscenamente mientras el resto, la mayoría de la población, hace colas infinitas para poder mal alimentarse, por ejemplo; significa sacar del poder a los grupos que facilitan y se benefician de la existencia de pranes, bandas armadas y hampa en general; significa sacar del poder a los grupos de narcotraficantes, corruptos y ladrones de los dineros públicos; significa excluir del poder a los perseguidores y verdugos Y se emplea el término salvación porque mantener a ese grupo en el poder significaría prolongar una situación de crisis, de iniquidad, de injusticia y, además, el peligro de que la situación desemboque en una lucha fratricida y hunda al país en el abismo insondable de la guerra civil.
La Salvación Nacional requiere un amplísimo consenso, una unidad de todas las fuerzas vivas, de todas las instituciones políticas, académicas, religiosas, económicas, estudiantiles, intelectuales, sindicales y militares no comprometidos con los tiranos para substituir en el poder, por medio de un grupo representativo, a quienes hoy tiranizan a la Patria. Un movimiento de Salvación Nacional no sólo debe ser un acuerdo cupular, sino que debe expresarse en acciones multitudinarias de calle para presionar a los gobernantes corruptos y así obtener su derrota; debe expresarse en la calle para animar a los tibios y medrosos, así como decidir a los irresolutos a dar el paso hacia la victoria.

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