REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO.
VIII. La Salvación Nacional.
En términos políticos la salvación se refriere a la superación de un régimen o de un gobierno que resulta indeseable y perjudicial para la población de un país. Se refiere al hecho de echar a un lado a un grupo enquistado en el poder y que pisotea los más elementales derechos del pueblo, desconociendo la constitución, las leyes y la ética de gobernar. Significa derrotar a quienes ejercen el poder con el propósito único de mantener una situación en la cual unos se enriquecen obscenamente mientras el resto, la mayoría de la población, hace colas infinitas para poder mal alimentarse, por ejemplo; significa sacar del poder a los grupos que facilitan y se benefician de la existencia de pranes, bandas armadas y hampa en general; significa sacar del poder a los grupos de narcotraficantes, corruptos y ladrones de los dineros públicos; significa excluir del poder a los perseguidores y verdugos Y se emplea el término salvación porque mantener a ese grupo en el poder significaría prolongar una situación de crisis, de iniquidad, de injusticia y, además, el peligro de que la situación desemboque en una lucha fratricida y hunda al país en el abismo insondable de la guerra civil.
La Salvación Nacional requiere un amplísimo consenso, una unidad de todas las fuerzas vivas, de todas las instituciones políticas, académicas, religiosas, económicas, estudiantiles, intelectuales, sindicales y militares no comprometidos con los tiranos para substituir en el poder, por medio de un grupo representativo, a quienes hoy tiranizan a la Patria. Un movimiento de Salvación Nacional no sólo debe ser un acuerdo cupular, sino que debe expresarse en acciones multitudinarias de calle para presionar a los gobernantes corruptos y así obtener su derrota; debe expresarse en la calle para animar a los tibios y medrosos, así como decidir a los irresolutos a dar el paso hacia la victoria.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO.
II De los Reaccionarios..
Por reaccionario entendemos a aquella persona cuyo pensamiento está anclado en el pasado, lo cual le hace opinar y actuar en defensa de modos y condiciones superadas por la historia; el reaccionario, igualmente se manifiesta y actúa en contra de las fuerzas y tendencias progresivas , tratando de favorecer el retorno a un orden fenecido. Y si de reaccionarios hablamos, no tenemos más que recordar los discursos del fallecido "Comandante",
quien en sus largas y flatulentas peroratas intentó siempre retrotraernos a un pasado que él juzgaba ejemplar: la estructuración de una mitología que giraba en torno a los próceres del pasado, el privilegiar costumbres y realidades que estuvieron ubicadas en la Venezuela del campesino niguatero, en la época cantada por Miguel Otero Silva en la novela "Fiebre".Igualmente reaccionario fue el haberle señalado al país un camino de retroceso hacia una forma de organización política que floreció en una parte del mundo en el siglo XX y que, felizmente, feneció, como toda construcción monstruosa, aunque dejó una estela de ruindad en algunas naciones de Asia y en Cuba. Pues bien, hacia ese polo de iniquidad, Chávez, un pagano que practicaba ritos obscuros, pretendió precipitar al país. Además, su discurso reaccionario y "criollo" condimentaba su acción: las alpargatas, el chimó, las arañas", los guayucos, los trapitos en vez de toallas sanitarias, y toda la cultura atrasada del hombre de tinaja y pelo e´guama. Reaccionaria también es Iris Varela, quien defendió el chimó (chimú, dice ella) frente a la hamburguesa, tratando de descalificar a esta última como alimento porque, según ella, el chimó tiene más propiedades alimenticias que la hamburguesa; reaccionaria también su idea de que cada familia tenga un conuco (qué bolas, en plena ciudad), Reaccionario fue Giordani, quien propuso los gallineros verticales; reaccionaria es la fugaz ministra de Economía Urbana, con su propuesta de sembrar en porrones para combatir la falta de alimentos...y pare de contar. Estas personas están muy alejadas del espíritu de la Modernidad, que entre otras cosas privilegia el uso de la razón instrumental, de la ciencia, teniendo como fin el progreso, En ese sentido rechaza las interpretaciones mágicas de la realidad y propone la aceptación sólo de aquello que pueda ser demostrado empíricamente, quedando al margen Las Animas de la Yaguara, El Silbón y leyendas por el Estilo, y a las cuales son muy aficionados los adláteres del "Comandante".