REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO
XII.Los linchamientos.
El linchamiento consiste en una acción de grupo dirigida a agredir a alguien de manera drástica hasta , eventualmente, causarle le muerte o graves lesiones; generalmente ocurre como acción de rechazo contra el delito cometido por el agredido. El nombre linchamiento posiblemente está ligado a la acción en el Salvaje Oeste de un juez muy severo, de apellido Lynch, que, apoyado en la población, llevó a la horca, sumariamente, a varios delincuentes. Hay quienes dicen que también puede estar relacionado con las acciones de un juez irlandés, también de apellido Lynch, que en su furor justiciero hasta hizo ahorcar a uno de sus hijos.
En todo caso, el linchamiento refiere a un acto ilegal: tomar la justicia en mano propia, especialmente por parte de turbas enardecidas, cansadas de la inacción de las autoridades o en estados de grave impunidad, como en el caso de Venezuela.
Ciertamente, el linchamiento, como acción de venganza popular y colectiva, parece estar substituyendo en nuestro país, en muchos casos, la acción de eso que llaman la justicia. . .
En los últimos tiempos, especialmente, de norte a sur y de este a oeste del territorio nacional, en busetas, colegios, mercados, estacionamientos, avenidas, etc. han ocurrido actos de linchamiento por parte de quienes toman venganza en los delincuentes sorprendidos in fraganti, con el saldo de varios muertos o de algunos gravemente lesionados por las golpizas que reciben de una población cansada de la acción del hampa, sin que el régimen acierte a poner en práctica alguna política de seguridad efectiva contra el atraco, el secuestro, el robo...a veces realizados por la propia policía u otro uniformado.
Cuando en una sociedad la justicia, la acción del Estado en la aplicación del derecho de castigar conforme a la ley (ius puniendi), es substituida por la acción colectiva de las turbas, estamos hundiéndonos irremisiblemente en el estado de la barbarie. Los gobernantes deben tomar debida nota de esta situación, pues las masas, en sus desbordes, pueden arrollar también a delincuentes de cuello blanco o que se sientan amparados por el poder. , .
martes, 5 de julio de 2016
REFLEXIONES SOBE EL OSCURANTISMO
XI. Prefiguración o déjà vu..
La prefiguración es la representación que nos hacemos de algo que aún no ha sucedido, aunque todo apunta hacia su realización. El déjá vu, en cambio, es la sensación que experimentamos al pensar que ya hemos visto o vivido algo que, de pronto, se nos presenta vívidamente.
Esta reflexión me la produce la lectura de un artículo escrito por el periodista cubano, Juan Orlando Pérez, residenciado en Inglaterra, y quien pinta con tristes colores la realidad de su patria en estos momentos, después de un proceso deletéreo de más de medio siglo.
Afirma el periodista que Cuba es una nación fallida; y hace hincapié en lo de nación, pues en realidad no se está refiriendo al Estado cubano, a la estructura política y jurídica, se está refiriendo a la gente, a la población, al hombre cubano, El estado funciona dentro de los mínimos necesarios para mantener a la población dominada, rebajada, envilecida, sojuzgada, alimentada con lo mínimo para que no fallezca, pero sin esperanzas, sin rumbo ni futuro cierto; sin propósito ni dirección.
Este es un espejo para los venezolanos; en este momento es una prefiguración, una representación de lo que podremos llegar a ser en el futuro si no le ponemos coto inmediato a los filibusteros que copan el poder. Pero si permitimos que el proceso de deterioro continúe, más allá de ciertos límites, ese proceso será irreversible y, cuando recordemos a la Cuba actual o al artículo escrito por Juan Orlando Pérez, creeremos haber experimentado un dèjá vu
El artículo de Juan Orlando Pérez puede ser leído en una especie de blog cuyo nombre es "El Estornudo".
XI. Prefiguración o déjà vu..
La prefiguración es la representación que nos hacemos de algo que aún no ha sucedido, aunque todo apunta hacia su realización. El déjá vu, en cambio, es la sensación que experimentamos al pensar que ya hemos visto o vivido algo que, de pronto, se nos presenta vívidamente.
Esta reflexión me la produce la lectura de un artículo escrito por el periodista cubano, Juan Orlando Pérez, residenciado en Inglaterra, y quien pinta con tristes colores la realidad de su patria en estos momentos, después de un proceso deletéreo de más de medio siglo.
Afirma el periodista que Cuba es una nación fallida; y hace hincapié en lo de nación, pues en realidad no se está refiriendo al Estado cubano, a la estructura política y jurídica, se está refiriendo a la gente, a la población, al hombre cubano, El estado funciona dentro de los mínimos necesarios para mantener a la población dominada, rebajada, envilecida, sojuzgada, alimentada con lo mínimo para que no fallezca, pero sin esperanzas, sin rumbo ni futuro cierto; sin propósito ni dirección.
Este es un espejo para los venezolanos; en este momento es una prefiguración, una representación de lo que podremos llegar a ser en el futuro si no le ponemos coto inmediato a los filibusteros que copan el poder. Pero si permitimos que el proceso de deterioro continúe, más allá de ciertos límites, ese proceso será irreversible y, cuando recordemos a la Cuba actual o al artículo escrito por Juan Orlando Pérez, creeremos haber experimentado un dèjá vu
El artículo de Juan Orlando Pérez puede ser leído en una especie de blog cuyo nombre es "El Estornudo".
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. X.
Cambio Cualitativo.
Hasta finales del año pasado yo mantenía una opinión en el sentido de que la Conferencia Episcopal, la MUD y diversos sectores del país pensante pecaban de ilusos. Y mantenía esa opinión porque esos ciudadanos se empeñaban en creer en la posibilidad de arribar a un diálogo con el régimen castro chavista. Alegaba yo, en mis solitarias reflexiones que en alguna oportunidad escribí, dos cosas fundamentales:1. El régimen castro chavista es incapaz de conversar con nadie que piense diferente porque ellos se creen el sujeto de una historia que está escrita y que marcaría el rumbo del mundo hacia el comunismo.2. y esto es consecuencia de lo primero: conversar (con la posibilidad de llegar a acuerdo y consensos) pondría en tela de juicio el papel "histórico" que se atribuyen. Es decir, significaría condicionar el curso de los acontecimientos; significaría la posibilidad de retroceder en el camino que, ineluctablemente, nos conduciría al comunismo; significaría la posibilidad de permitir al enemigo influir en esa misión sagrada de realizar la historia...Ese es el fecal pensamiento de estos turiferarios del castrismo, sedicentes marxistas de corbatas Luis Vuiton y zapatos Florsheim.
Hizo falta que la oposición obtuviera una clamorosa victoria en diciembre y que el régimen se blindara en el TSJ para que la gente decente comenzara a darse cuenta de que Maduro y su combo intentarán morir con las botas puestas. Posteriormente, ya en la Asamblea, la oposición negó la solicitud de Poderes Especiales (que eso es el Decreto de Emergencia) y, ante la trampa del TSJ, comprendió que la filosofía del régimen consiste en aquella frase de "après moi, le déluge" (después de mí el diluvio), que sintetiza su interés sólo en conservar el poder para ejercerlo irrestrictamente, convertirnos en esclavos y ellos disfrutar del sensualismo del poder; y, de no ser así, que todo se vaya al carajo.
El cambio cualitativo ocurrió entonces: la oposición (y en ella incluyo a todas las instituciones privadas, la CEV, las universidades, Colegios profesionales, academias, partidos, etc,) se dio cuenta de que no podía seguir deshojando la margarita y se decidió a quemar las naves: "hay que salir de Maduro. Hay que salir de Maduro y para ello la Constitución nos señala varias opciones. No renunciamos a ninguna y comenzaremos a ejecutarlas".
Quiero creer en ese propósito; quiero creer en que están convencidos de la necesidad de arremeter con el pueblo en la calle contra el régimen.
Quiero creer en eso. Necesito creer en algo. Creo que, muchos como yo, necesitan también creer en algo más. Muchos, como yo, sabemos que la Asamblea es un paso necesario, pero no el único ni el último.
Cambio Cualitativo.
Hasta finales del año pasado yo mantenía una opinión en el sentido de que la Conferencia Episcopal, la MUD y diversos sectores del país pensante pecaban de ilusos. Y mantenía esa opinión porque esos ciudadanos se empeñaban en creer en la posibilidad de arribar a un diálogo con el régimen castro chavista. Alegaba yo, en mis solitarias reflexiones que en alguna oportunidad escribí, dos cosas fundamentales:1. El régimen castro chavista es incapaz de conversar con nadie que piense diferente porque ellos se creen el sujeto de una historia que está escrita y que marcaría el rumbo del mundo hacia el comunismo.2. y esto es consecuencia de lo primero: conversar (con la posibilidad de llegar a acuerdo y consensos) pondría en tela de juicio el papel "histórico" que se atribuyen. Es decir, significaría condicionar el curso de los acontecimientos; significaría la posibilidad de retroceder en el camino que, ineluctablemente, nos conduciría al comunismo; significaría la posibilidad de permitir al enemigo influir en esa misión sagrada de realizar la historia...Ese es el fecal pensamiento de estos turiferarios del castrismo, sedicentes marxistas de corbatas Luis Vuiton y zapatos Florsheim.
Hizo falta que la oposición obtuviera una clamorosa victoria en diciembre y que el régimen se blindara en el TSJ para que la gente decente comenzara a darse cuenta de que Maduro y su combo intentarán morir con las botas puestas. Posteriormente, ya en la Asamblea, la oposición negó la solicitud de Poderes Especiales (que eso es el Decreto de Emergencia) y, ante la trampa del TSJ, comprendió que la filosofía del régimen consiste en aquella frase de "après moi, le déluge" (después de mí el diluvio), que sintetiza su interés sólo en conservar el poder para ejercerlo irrestrictamente, convertirnos en esclavos y ellos disfrutar del sensualismo del poder; y, de no ser así, que todo se vaya al carajo.
El cambio cualitativo ocurrió entonces: la oposición (y en ella incluyo a todas las instituciones privadas, la CEV, las universidades, Colegios profesionales, academias, partidos, etc,) se dio cuenta de que no podía seguir deshojando la margarita y se decidió a quemar las naves: "hay que salir de Maduro. Hay que salir de Maduro y para ello la Constitución nos señala varias opciones. No renunciamos a ninguna y comenzaremos a ejecutarlas".
Quiero creer en ese propósito; quiero creer en que están convencidos de la necesidad de arremeter con el pueblo en la calle contra el régimen.
Quiero creer en eso. Necesito creer en algo. Creo que, muchos como yo, necesitan también creer en algo más. Muchos, como yo, sabemos que la Asamblea es un paso necesario, pero no el único ni el último.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO
IX. De la estulticia.
Un famoso humanista del Siglo XV, nacido en Holanda y conocido como Erasmo de Rotterdam, escribió una obra satírica, en la cual se refería a la estulticia, o a la estupidez, en términos cargados de gracejo pero profundamente analíticos sobre esa cualidad específica de los seres humanos.
La lectura de Erasmo no puede por menos de trasladarnos mentalmente a nuestro país, donde la estulticia preside todos y cada uno de los actos de los gobernantes, especialmente de aquél que aparece en la cúpula.
Ciertamente, el empeño en hablar de algo tan incierto, falso como la "guerra económica", que de existir, estaría siendo librada por el régimen contra sí mismo, ya que ellos controlan las industrias, la mayor parte de la producción de alimentos, expropiaron más de tres millones de hectáreas en plena producción agrícola; controlan, asimismo, la comercialización y distribución de alimentos, el crédito, el financiamiento...y un largo etcétera, no demuestra sino la más crasa estulticia. .
Así, hablar de "guerra económica", más que un acto delirante; algo que parece producto de una alucinación, en realidad no es sino un torpe pretexto para engatusar a muchos venezolanos que aún creen en las pendejadas proferidas por los charlatanes del régimen.
Y es una manifestación de estulticia porque demuestra la incapacidad de quien (es) gobierna (n) para escurrir el bulto justificando de otra manera su fracaso estruendoso en el poder.
Veamos otras manifestaciones de estulticia: La alabanza a sí mismo, según Erasmo, es la mayor de las tonterías. En ello incurre el charlatán máximo cada vez que se refiere a sí mismo como "el Presidente obrero", tratando de meter el cuento de que los obreros, por el hecho de serlo, constituirían un paradigma fuera de toda sospecha o un dechado de virtudes. Pero hace bien en alabarse a sí mismo quien no encuentra a otro que lo haga; aunque alrededor del charlatán merodea una cáfila de aduladores y jalabolas, con manos aplaudidoras, que constantemente le ensalzan.
La estulticia se manifiesta también en la pereza para trabajar, convenientemente oculta tras cada cadena que consume gran cantidad de tiempo que otro, con algo de inteligencia, dedicaría a resolver efectivamente los problemas nacionales. El resto del tiempo, además de consumirse en la molicie de quien está incapacitado para producir, transcurre entre reacciones demenciales y paranoicas ante las "agresiones del Imperio", donde los asnos con piel de león rugen su retórica mediocre y errática.
Hay, además, una gran incapacidad para mirarse a sí mismos; de poder hacerlo, quizás el honor (?) y la convicción de su propia incapacidad, sugeriría una renuncia honrosa..
IX. De la estulticia.
Un famoso humanista del Siglo XV, nacido en Holanda y conocido como Erasmo de Rotterdam, escribió una obra satírica, en la cual se refería a la estulticia, o a la estupidez, en términos cargados de gracejo pero profundamente analíticos sobre esa cualidad específica de los seres humanos.
La lectura de Erasmo no puede por menos de trasladarnos mentalmente a nuestro país, donde la estulticia preside todos y cada uno de los actos de los gobernantes, especialmente de aquél que aparece en la cúpula.
Ciertamente, el empeño en hablar de algo tan incierto, falso como la "guerra económica", que de existir, estaría siendo librada por el régimen contra sí mismo, ya que ellos controlan las industrias, la mayor parte de la producción de alimentos, expropiaron más de tres millones de hectáreas en plena producción agrícola; controlan, asimismo, la comercialización y distribución de alimentos, el crédito, el financiamiento...y un largo etcétera, no demuestra sino la más crasa estulticia. .
Así, hablar de "guerra económica", más que un acto delirante; algo que parece producto de una alucinación, en realidad no es sino un torpe pretexto para engatusar a muchos venezolanos que aún creen en las pendejadas proferidas por los charlatanes del régimen.
Y es una manifestación de estulticia porque demuestra la incapacidad de quien (es) gobierna (n) para escurrir el bulto justificando de otra manera su fracaso estruendoso en el poder.
Veamos otras manifestaciones de estulticia: La alabanza a sí mismo, según Erasmo, es la mayor de las tonterías. En ello incurre el charlatán máximo cada vez que se refiere a sí mismo como "el Presidente obrero", tratando de meter el cuento de que los obreros, por el hecho de serlo, constituirían un paradigma fuera de toda sospecha o un dechado de virtudes. Pero hace bien en alabarse a sí mismo quien no encuentra a otro que lo haga; aunque alrededor del charlatán merodea una cáfila de aduladores y jalabolas, con manos aplaudidoras, que constantemente le ensalzan.
La estulticia se manifiesta también en la pereza para trabajar, convenientemente oculta tras cada cadena que consume gran cantidad de tiempo que otro, con algo de inteligencia, dedicaría a resolver efectivamente los problemas nacionales. El resto del tiempo, además de consumirse en la molicie de quien está incapacitado para producir, transcurre entre reacciones demenciales y paranoicas ante las "agresiones del Imperio", donde los asnos con piel de león rugen su retórica mediocre y errática.
Hay, además, una gran incapacidad para mirarse a sí mismos; de poder hacerlo, quizás el honor (?) y la convicción de su propia incapacidad, sugeriría una renuncia honrosa..
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO.
VIII. La Salvación Nacional.
En términos políticos la salvación se refriere a la superación de un régimen o de un gobierno que resulta indeseable y perjudicial para la población de un país. Se refiere al hecho de echar a un lado a un grupo enquistado en el poder y que pisotea los más elementales derechos del pueblo, desconociendo la constitución, las leyes y la ética de gobernar. Significa derrotar a quienes ejercen el poder con el propósito único de mantener una situación en la cual unos se enriquecen obscenamente mientras el resto, la mayoría de la población, hace colas infinitas para poder mal alimentarse, por ejemplo; significa sacar del poder a los grupos que facilitan y se benefician de la existencia de pranes, bandas armadas y hampa en general; significa sacar del poder a los grupos de narcotraficantes, corruptos y ladrones de los dineros públicos; significa excluir del poder a los perseguidores y verdugos Y se emplea el término salvación porque mantener a ese grupo en el poder significaría prolongar una situación de crisis, de iniquidad, de injusticia y, además, el peligro de que la situación desemboque en una lucha fratricida y hunda al país en el abismo insondable de la guerra civil.
La Salvación Nacional requiere un amplísimo consenso, una unidad de todas las fuerzas vivas, de todas las instituciones políticas, académicas, religiosas, económicas, estudiantiles, intelectuales, sindicales y militares no comprometidos con los tiranos para substituir en el poder, por medio de un grupo representativo, a quienes hoy tiranizan a la Patria. Un movimiento de Salvación Nacional no sólo debe ser un acuerdo cupular, sino que debe expresarse en acciones multitudinarias de calle para presionar a los gobernantes corruptos y así obtener su derrota; debe expresarse en la calle para animar a los tibios y medrosos, así como decidir a los irresolutos a dar el paso hacia la victoria.
VIII. La Salvación Nacional.
En términos políticos la salvación se refriere a la superación de un régimen o de un gobierno que resulta indeseable y perjudicial para la población de un país. Se refiere al hecho de echar a un lado a un grupo enquistado en el poder y que pisotea los más elementales derechos del pueblo, desconociendo la constitución, las leyes y la ética de gobernar. Significa derrotar a quienes ejercen el poder con el propósito único de mantener una situación en la cual unos se enriquecen obscenamente mientras el resto, la mayoría de la población, hace colas infinitas para poder mal alimentarse, por ejemplo; significa sacar del poder a los grupos que facilitan y se benefician de la existencia de pranes, bandas armadas y hampa en general; significa sacar del poder a los grupos de narcotraficantes, corruptos y ladrones de los dineros públicos; significa excluir del poder a los perseguidores y verdugos Y se emplea el término salvación porque mantener a ese grupo en el poder significaría prolongar una situación de crisis, de iniquidad, de injusticia y, además, el peligro de que la situación desemboque en una lucha fratricida y hunda al país en el abismo insondable de la guerra civil.
La Salvación Nacional requiere un amplísimo consenso, una unidad de todas las fuerzas vivas, de todas las instituciones políticas, académicas, religiosas, económicas, estudiantiles, intelectuales, sindicales y militares no comprometidos con los tiranos para substituir en el poder, por medio de un grupo representativo, a quienes hoy tiranizan a la Patria. Un movimiento de Salvación Nacional no sólo debe ser un acuerdo cupular, sino que debe expresarse en acciones multitudinarias de calle para presionar a los gobernantes corruptos y así obtener su derrota; debe expresarse en la calle para animar a los tibios y medrosos, así como decidir a los irresolutos a dar el paso hacia la victoria.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO.
VI. De la Barbarie.
En una famosa obra, Federico Engels, quien junto con Marx es considerado padre del Socialismo "científico", establece a la Barbarie como un periodo histórico común a toda la humanidad.
El Salvajismo, según Engels, precedería en el tiempo a la Barbarie, siendo aquél caracterizado por la existencia de un hombre que vivía de la recolección y que apenas desarrollo el habla. Ya en la Barbarie, se habría comenzado la domesticación y cría de animales, así como el cultivo de plantas. La invención del alfabeto habría dado paso a la civilización.
En lo brevemente reseñado,me estoy refiriendo a la Barbarie desde el punto de vista histórico, antropológico, cultural. Pero mi propósito es el de referirme a la Barbarie como hecho moral, lo cual, quizás, en el fondo no este tan alejado del primero como podría suponerse.
Y aquí quiero hacer otra referencia, esta vez a Michel Harry, quien afirma en su libro "La Barbarie" lo siguiente: "Llamo practica de la barbarie a todos los modos de vida en que esta se realiza de una forma tosca, zafia, rudimentaria -inculta, precisamente-, opuesta a las formas elaboradas que no son sólo religión, arte, saber racional, sino que se encuentra en todos los planos de la actividad humana". Por supuesto, este texto de Harry me induce, en un ejercicio de inevitable ampliación, a considerar la Barbarie como un estado impropio del ser humano; un estado de desconocimiento de Derechos Humanos, de atropello, de vejamen, de humillación colectiva, de irrespeto a la dignidad humana; un estado de alienación y adocenamiento. Cualquier coincidencia con nuestro actual estado de cosas no es, precisamente, una casualidad.
VI. De la Barbarie.
En una famosa obra, Federico Engels, quien junto con Marx es considerado padre del Socialismo "científico", establece a la Barbarie como un periodo histórico común a toda la humanidad.
El Salvajismo, según Engels, precedería en el tiempo a la Barbarie, siendo aquél caracterizado por la existencia de un hombre que vivía de la recolección y que apenas desarrollo el habla. Ya en la Barbarie, se habría comenzado la domesticación y cría de animales, así como el cultivo de plantas. La invención del alfabeto habría dado paso a la civilización.
En lo brevemente reseñado,me estoy refiriendo a la Barbarie desde el punto de vista histórico, antropológico, cultural. Pero mi propósito es el de referirme a la Barbarie como hecho moral, lo cual, quizás, en el fondo no este tan alejado del primero como podría suponerse.
Y aquí quiero hacer otra referencia, esta vez a Michel Harry, quien afirma en su libro "La Barbarie" lo siguiente: "Llamo practica de la barbarie a todos los modos de vida en que esta se realiza de una forma tosca, zafia, rudimentaria -inculta, precisamente-, opuesta a las formas elaboradas que no son sólo religión, arte, saber racional, sino que se encuentra en todos los planos de la actividad humana". Por supuesto, este texto de Harry me induce, en un ejercicio de inevitable ampliación, a considerar la Barbarie como un estado impropio del ser humano; un estado de desconocimiento de Derechos Humanos, de atropello, de vejamen, de humillación colectiva, de irrespeto a la dignidad humana; un estado de alienación y adocenamiento. Cualquier coincidencia con nuestro actual estado de cosas no es, precisamente, una casualidad.
REFLEXIONES SOBRE EL OSCURANTISMO. V. La malignidad.
Todos tenemos una idea, al menos intuitiva, de lo que es la malignidad; asimismo, todos tenemos una idea, una noción de lo que la moral es.
A propósito de ello, sin embargo, brevemente me referiré al significado de la expresión malignidad. Los diccionarios definen a la malignidad como la naturaleza dañina, perniciosa o perjudicial. que está presente en alguna cosa o en algún ser. Y es de tal índole la idea de malignidad que ella es utilizada para referirse a la gravedad de una enfermedad, especialmente cuando se trata de un tumor canceroso, por ejemplo. La malignidad evoca también las ideas de perversión y perversidad. Ahora bien, esta breve .digresión me permitirá, sin más preámbulos, referirme a la malignidad en acto, o sea, a ciertos actos de malignidad que todos hemos presenciado y que quizás todos recordemos. Así, son actos de malignidad pura los que siguen:
Todos tenemos una idea, al menos intuitiva, de lo que es la malignidad; asimismo, todos tenemos una idea, una noción de lo que la moral es.
A propósito de ello, sin embargo, brevemente me referiré al significado de la expresión malignidad. Los diccionarios definen a la malignidad como la naturaleza dañina, perniciosa o perjudicial. que está presente en alguna cosa o en algún ser. Y es de tal índole la idea de malignidad que ella es utilizada para referirse a la gravedad de una enfermedad, especialmente cuando se trata de un tumor canceroso, por ejemplo. La malignidad evoca también las ideas de perversión y perversidad. Ahora bien, esta breve .digresión me permitirá, sin más preámbulos, referirme a la malignidad en acto, o sea, a ciertos actos de malignidad que todos hemos presenciado y que quizás todos recordemos. Así, son actos de malignidad pura los que siguen:
La siembra de odio y del miedo (a través de la retórica del
régimen sobre la lucha de clases y el insulto y la amenaza
permanentes).
La descalificación y la creación del estigma (para destruir al así
llamado enemigo)
La Corrupción (que carcome las fibras morales de la nación)
La Entrega del país a Cuba (que nos hace esclavos de una
voluntad tiránica y exógena. cuyo significado es la Traición a la
Patria).
La Persecución (El caso de la Dra. Afiuni, que además es una
régimen sobre la lucha de clases y el insulto y la amenaza
permanentes).
La descalificación y la creación del estigma (para destruir al así
llamado enemigo)
La Corrupción (que carcome las fibras morales de la nación)
La Entrega del país a Cuba (que nos hace esclavos de una
voluntad tiránica y exógena. cuyo significado es la Traición a la
Patria).
La Persecución (El caso de la Dra. Afiuni, que además es una
La Impiedad (el martirio de Franklin Brito)
La impunidad (de acuerdo con cifras oficiales, más del 95%)
La Manipulación de los pobres (por medio del soborno
permanente)
La Humillación de la población en general (las colas, el número
en los antebrazos, la matraca)
La lenidad con el crimen (la colaboración con las FARC, las FLB,
el ELN y las narco bandas)
La Tortura (los presos en "La Tumba")
Los tratos infamantes (el tratamiento a Leopoldo López , a Lilian
Tintori y a la madre de Leopoldo)
La Mentira (La fecha del deceso del difunto)
La perfidia (la manipulación de la nacionalidad de quien te conté)
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